Archipiélago de San Andrés y Providencia

Se trata de un lugar paradisíaco para descansar mientras se disfruta del mar en su intenso azul turquesa a lo largo de los 150 metros de bahía. Cuenta además con mayor infraestructura turística que otras playas, con opciones de hospedaje y restaurantes. Las edificaciones y locales comerciales son pequeños y han mantenido la arquitectura tradicional, por lo que conservan la armonía con los colores y el ambiente ofrecido por el hermoso paisaje.

Esta pequeña playa, conocida en inglés como Almond bay, se caracteriza por tener mayor oleaje que las demás. Para llegar a ella es necesario caminar por un sendero cuyo inicio señala la escultura de un pulpo. El recorrido tiene algunos ascensos y descensos, sin embargo vale la pena hacerlo pues la playa es tranquila, poco concurrida y encontrarás exquisitos pescados y mariscos en un pequeño restaurante. Además, en el agua cristalina del mar es posible practicar snorkel.

Más conocida por su nombre en inglés Fort Beach, esta pequeña playa es considerada una de las más lindas del país. Se encuentra ubicada en el camino hacia la Cabeza de Morgan, y es uno de los puntos de acceso hacia una zona del mar propicia para hacer snorkel, pues el agua es cristalina. No suele ser muy concurrida por los visitantes y es un punto estratégico para observar fauna marina. Para realizar esta actividad, recuerda utilizar calzado especial.

En la playa de Fort Beach, en Santa Catalina, se hallan estas antiguas ruinas de un fuerte militar, que en su origen se denominaron Fort Warwick y fueron construidas para proteger la isla de invasores ejércitos enemigos. El corsario francés Luis Aury, quien gobernó la isla de Providencia entre 1818 y 1821, ocupó el fuerte durante su mandato. Las ruinas fueron declaradas además, Bien de Interés Cultural de la Nación en 1998.

Fundado por las hermanas capuchinas en 1932, este colegio sobresale por su arquitectura tradicional isleña, construido con madera pintada de colores claros y con amplios balcones. Es la única edificación de la isla que sobrevivió al fuerte huracán de 1940 y fue declarado Bien de Interés Cultural de la Nación. Continúa funcionando como escuela femenina de estudios primarios y sirve de vivienda para las religiosas de la congregación capuchina.

Desde la parte más elevada de Providencia, a 360 m.s.n.m., se puede divisar una impresionante panorámica de toda la isla. Esta reserva montañosa posee la infraestructura necesaria para realizar el ascenso hasta la cima: senderos, puentes y zonas de descanso; sin embargo, es recomendable visitarla con un guía para conocer a fondo la riqueza natural del lugar. The Peak, el pico, por su traducción en español, es el punto más alto de la reserva y es la meta de los caminantes.
El ecosistema de bosque seco tropical, que caracteriza a esta área, es uno de los pocos que se conservan en buen estado en todo el país, gracias a ello se puede apreciar una gran variedad de fauna y flora, entre la que se destaca el tití cabeciblanco, una de las especies emblemáticas del archipiélago. Además, en este lugar estratégico nacen ríos que dan vida a la isla.

Esta reserva tiene como misión proteger la tercera barrera de coral más larga del mundo, gracias a la cual el mar de Providencia posee una amplia gama de tonos azules. Además de la porción marina, el parque está conformado por un área de manglares y una colina, Iron Wood Hill, con un ecosistema de bosque seco de 48 hectáreas de extensión. En este se conservan especies de flora como la palma endémica pactá y el totumo; además de especies de fauna como el lagarto azul y la fragata.
Entre las actividades ecoturísticas que ofrece el parque se recomienda realizar caminatas ecológicas por los senderos de Iron Wood Hill y cayo Cangrejo (Crab Cay), así como pasear en kayak por la zona de manglar, llamada Oyster Creek. Info. Parques Nacionales Naturales de Colombia Tel. (1) 353 2400 Ext. 3011 / (8) 514 8885 PW www.parquesnacionales.gov.co

Esta pequeña isla, de 1 km2 de extensión, tiene un terreno accidentado y ecosistemas de manglar y de bosque seco tropical como el resto del archipiélago, propicios para realizar caminatas ecológicas, entre árboles frutales autóctonos, como el de la fruta de pan. Además, desde algunos puntos de la bahía de Santa Catalina es posible descender al mar de forma segura para practicar snorkel y apreciar la vida submarina. Conectada a Providencia por el puente de los enamorados, esta pequeña isla, llena de exuberante vegetación, es un imperdible en este paradisíaco destino.

Providencia y Santa Catalina se caracterizan por el alto grado de conservación de sus ecosistemas naturales, lo que las convierte en el entorno ideal para realizar caminatas en medio del bosque seco tropical, rodeado del mar azul turquesa. En ambas islas se pueden recorrer varios senderos ecológicos, entre los que se destaca Salt Creek, que comienza en el sector de San Felipe o Lazzy Hill, recorre la orilla de una quebrada y finaliza en una refrescante cascada.

Este colorido puente flotante de madera tiene 180 metros de extensión. Conocido en inglés como Lovers Lane, conecta las islas de Providencia y Santa Catalina y permite admirar el verde paisaje de ambas en medio del mar cristalino, mientras la brisa cálida del Caribe revolotea. Esta infraestructura fue construida sobre el antiguo canal artificial Aury, excavado por los piratas que en el pasado dominaban el territorio, como el mismo corsario Luis Aury que en 1818 quitó a los españoles el control de las islas y defendió la independencia de Colombia desde su fuerte, en Providencia.